que vuelvan los días de jugar y sonreír, decía lo que quería y no lo que querían oir;
contenta con casi todo y casi nada confiada, jugetona desconocía de la envidia y la traición. Con historias en el cofre de mi memoria cansada, viejas fotos hoy dan fé de lo que fue y de lo que queda; pagaría por volver a los 90 mil monedas, pero el tiempo ni se vende, ni se compra... aunque nos joda...
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